Hablar del notariado mexicano es hablar de un gremio que entendió que los tiempos cambiaron y decidió cambiar con ellos. En un país donde las instituciones atraviesan procesos de modernización acelerada, el notariado no se quedó atrás; por el contrario, tomó la delantera.
Este 2025, con el 70 aniversario del Colegio Nacional del Notariado Mexicano (CNNM), el mensaje es claro, siete décadas después, sigue evolucionando.
Ser notario en México, hoy implica algo más que dar fe pública. Implica participar en la construcción de un nuevo estilo de política jurídica, una que escucha, que dialoga y que entiende que los acuerdos se construyen con cercanía, no con distancia. El notariado nacional está abriendo ventanas donde antes había puertas cerradas, y lo está haciendo en coordinación con autoridades municipales, estatales y federales. Lo que vemos no es casualidad, es parte de una visión de país donde las instituciones necesitan ser más transparentes, más accesibles y más humanas.
En las últimas semanas, dos gestos simbólicos reafirmaron este reconocimiento social al notariado. Primero, el sorteo especial de la Lotería Nacional dedicado al 70 aniversario del CNNM. No es poca cosa que una institución tan arraigada en la historia del país dedique su escaparate a un gremio profesional. Es un recordatorio de que el notariado, forma parte del tejido que sostiene la vida jurídica de millones de personas en México. Segundo, el pasado jueves 27 de noviembre ocurrió algo igual de significativo, el Servicio Postal Mexicano lanzó la estampilla conmemorativa por los 70 años del Colegio. Una estampilla no es solo un timbre; es un símbolo que viaja, que permanece y que deja constancia.
Pocas instituciones tienen el privilegio de ser estampadas en la memoria postal del país. Ahí está el notariado, ocupando ese espacio con dignidad y con historia.
A ese evento acudimos, acompañando a mi amigo, el presidente visionario y notario Ricardo Vargas Navarro. Estar ahí fue una oportunidad para ver cómo el notariado mexicano se reconoce a sí mismo: como una institución viva, que se moderniza, que innova y que no teme al cambio. Este aniversario, demuestra que la certeza jurídica es dinámica, exige actualización, diálogo, tecnología y sobre todo, voluntad.
En tiempos donde todo se digitaliza, donde las necesidades de la población requieren respuestas más ágiles, el notariado mexicano está diciendo presente. Cada notaría, cada profesional, es parte de una red que fortalece la confianza pública. Esa confianza no se hereda; se construye todos los días, con trabajo, con capacitación y con una ética, que no se negocia.
Por eso, estos 70 años se celebran hacia adelante; lo que viene para el notariado es una etapa donde la innovación será la regla y donde la colaboración con el Estado mexicano será fundamental para garantizar que cada acto jurídico —grande o pequeño— tenga la certeza que las y los mexicanos merecen.
El mensaje que nos deja este aniversario es que México cambia, y el notariado cambia con él. Seguimos ostentando orgullosamente la marca “Hecho en México”, no como eslogan, sino como una responsabilidad. Servir al país desde la fe pública es un privilegio que se honra con trabajo, con modernización y con un profundo compromiso social. A setenta años de su fundación, el Colegio Nacional del Notariado Mexicano sigue siendo una institución sólida, respetada y en transformación. Quienes formamos parte de este Colegio, celebramos lo que se ha construido y lo que está por construirse. El futuro del notariado mexicano no se espera, se trabaja con seguridad jurídica a la sociedad, y ahí estaremos todas y todos los notarios.






