Es un misógino.

El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, de Morena, afirmó que las mujeres no deben ocupar cargos públicos relacionados con la seguridad porque corren riesgos. “Es muy delicado exponer a una mujer”, puntualizó.

Su declaración es torpe y misógina, porque va contra la presidenta Claudia Sheinbaum y la fiscal general de la República, Ernestina Godoy.

A su juicio, las mujeres no son capaces de enfrentar la presión del delincuente y por eso ninguna forma parte de los concejos municipales en Puebla.

No se ha enterado de que estamos en un momento irreversible de crecimiento de las mujeres en todos los ámbitos.

A lo mejor sí se enteró, pero le gana el machismo lastimoso y el desprecio hacia las mujeres.

Dardo directo a nuestra presidenta Sheinbaum, que encabeza todos los días el Consejo Nacional de Seguridad y se ha pronunciado por una batalla frontal contra la delincuencia, al igual que Ernestina Godoy, nada más ni nada menos que fiscal general de la república.

Pero al morenista Armenta no le importa, como tampoco al narcopolítico Rubén Rocha, quien llamó meserita de una lonchería a Geraldine Bonilla, a quien, después, hizo gobernadora interina de Sinaloa y luego le dijeron adiós.

Otro que tiene aires de odio contra las mujeres es Gerardo Fernández Noroña, quien, sin pruebas, cuestiona a la periodista Azucena Uresti por vivir en un departamento de lujo y traer un carro de modelo reciente.

En respuesta, Azucena le puso una exhibida por la vida de lujos de quien antes se sentía pobre y ahora son insultantes sus desplantes de nuevo rico.

La periodista le argumentó, con certeza de pruebas, que vive de su sueldo y no del dinero público del que siempre ha vivido el zángano de Noroña.

Lo cierto es que algunos morenistas son misóginos, ridículos y machistas. Ahí el ejemplo solo de tres.