La reforma impulsada por el Ejecutivo Federal, de Derechos de las Audiencias, ha generado diversos posicionamientos; la mayoría muy encontrados y antagónicos, de descalificación a ultranza, pero con poca sustancia para enterar y propiciar una mejor regulación en circunstancias donde los medios informativos, la comunicación en general, requiere de análisis profundo y debate claro, profesional; porque cada vez la Inteligencia Artificial y los sistemas de cómputo generan puntos de vista de los dueños de las grandes corporaciones, e influyen en todos los ámbitos de la vida y las relaciones sociales; fundamentalmente en la Academia y las formas de representación, en las elecciones mismas.

Mucho se dice y se dicen, pero no se busca dialogar, se utilizan mayorías mecánicas para imponer, dejando el recurso de la frustración para las opositores, que se desgajan en diatribas y ofensas; para eso no se construyen mayorías y mucho menos significa el aplastamiento de las voces disonantes, lo que se requiere urgentemente es un debate Nacional, que le aporte a una problemática que si bien es cierto no es nueva, sí implica cambios profundos en el conocimiento y en cómo se difunden los acontecimientos y se aprovechan y enfocan las nuevas investigaciones.

Hay mucha razón cuando se previene que la Reforma puede llevar a coartar la libertad de expresión, derecho consagrado Constitucionalmente y más allá puede distorsionar, sancionar y acallar a voces y documentos críticos, propiciar desconocimiento y desinformación, para que “a rio revuelto, ganancia de pescadores” y no convertir al Gobierno en un órgano sensor, que determine que puede llegar al público; que inhabilite y juzgue y además imponga sanciones, pero también es cierto, que cada vez son más influyentes y descarados los dueños de los medios de comunicación e información y esto debe regularse y se pueden lograr consensos si se está dispuesto a discutir el problema más allá de verdades absolutas o mayorías parlamentarias; aunado a la humildad, se requiere sensatez y buena práctica pública en el ánimo de lograr lo mejor para la sociedad.