Narcotráfico, corrupción e impunidad.

Así se describe la Venezuela que inició Hugo Chávez y que terminó con Nicolás Maduro, bajo un ambiente político antidemocrático y autoritario.

Maduro hizo todo para justificar la intervención estadounidense bajo los delitos de narcotráfico y terrorismo.

Antes, extendió su régimen, bajo estructuras electorales antidemócratas y la imposición de sus afanes populistas de gobierno rico y pueblo pobre, contradictorias a sus discursos falsos de primero los pobres… ¿Dónde he escuchado eso?

Hoy Nicolás Maduro está detenido en Estados Unidos, que justificó su intervención con el tráfico de drogas de Venezuela a su país, delito ya calificado por ellos como terrorismo.

Y esa decisión intervencionista no está alejada de nuestro país. 

Si bien Trump ha reiterado su reconocimiento a la presidenta claudia Sheinbaum, al mismo tiempo sostiene que el país es manejado por cárteles de las drogas que se multiplicaron y aumentaron su poder con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, y es ahí el punto a destacar, el punto de debilidad del Gobierno morenista y de los gobiernos estatales de ese partido político: inseguros y sin voluntad política para combatir la inseguridad.

La llamada clase de los narcopolíticos en Michoacán, Sinaloa, Guerrero, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Zacatecas, entre otros.

La intervención de Trump en la lucha contra el narcotráfico es la oportunidad de la presidenta Sheinbaum de sacudirse de la herencia negra y pesada del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

El caso Venezuela tiene implicaciones en México, sobre todo en el tema del narcotráfico.