Manolo Jiménez representa, como gobernador del estado, el cambio generacional y, al mismo tiempo, la oportunidad de la alianza PRI-PAN-PRD de sobreponerse y de resurgir desde Coahuila.

Su contundente triunfo electoral sobre Morena es, sin duda, la muestra de que los partidos políticos tienen cada vez más peso en sus mujeres y en sus nombres que en sus siglas y sus trayectorias.

Los ciudadanos privilegian a los políticos cuya trayectoria se basa en el trabajo y, sobre todo, en los resultados, y ahí embona la carrera del hoy gobernador de Coahuila.

Por eso, mantiene una convocatoria impresionante de políticos de distintas ideologías partidistas que ven en Coahuila la oportunidad de resurgir, ante el grupo morenista en el poder que fue desaparecido en la última elección.

La fórmula Coahuila se concentra en el trabajo cercano a la gente, en las alianzas, en el esfuerzo y en el liderazgo de un gobernador que enfrenta retos con políticas públicas modernas y de resultados para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y no con afanes mediáticos, espectaculares y populistas.

Sí, Morena tiene 23 gubernaturas, pero el escenario nacional se modifica de acuerdo a los hechos y no a las palabras.

Manolo Jiménez representa la nueva forma, mientras que el fondo es cambiar lo necesario para mejorar los servicios de salud y de educación, generar más y mejores empleos pagados, avanzar en la producción y el bienestar de las familias campesinas, cuidar el medio ambiente y fortalecer a la familia, como la estructura principal de la sociedad.

Además de mantener los niveles exitosos de seguridad y acceder a una movilidad moderna, potencializar las vocaciones de desarrollo social y económico de cada región, darle prioridad al cuidado y al suministro del agua, prevenir y combatir el consumo de drogas, a la par de alentar la práctica del deporte y la promoción de la cultura y de las artes.

La confianza ciudadana ya la tiene y la visión del rumbo de Coahuila. También ahí basa su principal activo social y político el nuevo gobernador del estado.