Washington, D.C.- Con un presupuesto triplicado de manera abrupta, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) acelera la instalación de nuevos centros de detención para inmigrantes, recurriendo a estructuras temporales similares a tiendas de campaña. Esta expansión responde al incremento de presión para intensificar las deportaciones, pese a advertencias sobre los riesgos que implican estas instalaciones improvisadas.

De acuerdo con información obtenida por The Wall Street Journal, la administración de Donald Trump considera que la falta de espacio en los centros de detención es uno de los principales obstáculos para ejecutar con mayor velocidad las deportaciones. Con una asignación presupuestal de 45 mil millones de dólares, ICE busca incrementar su capacidad a 100 mil camas antes de que concluya el mandato, partiendo de un estimado inicial de 40 mil.

Los nuevos centros se instalarán principalmente en bases militares y cárceles operadas por la agencia, como un sitio con cinco mil camas en Fort Bliss, Texas, además de otros en Colorado, Indiana y Nueva Jersey. Documentos internos revisados por el diario revelan que el Departamento de Seguridad Nacional prioriza acuerdos con gobiernos estatales y locales republicanos, en lugar de depender de empresas penitenciarias privadas.