Ahora, la Suprema Corte de Justicia de la Nación busca frenar la reforma al Poder Judicial de la Federación, riesgosa, antidemocrática y que, ante la incertidumbre de los inversionistas, propició que el peso llegue a 20 pesos y hacia el precipicio de otra devaluación.

Luego de que, en la Cámara de Diputados, Morena, por mayoría, aprobó vía rápida, la reforma del presidente López Obrador; el próximo martes será llevada al senado.

Veremos quién y de qué partido político podría sumarse el único voto del traidor, para que los morenistas aprueben, también por mayoría, la reforma.
Pero ya hay dos amparos de jueces y ahora se suma la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que se frene el intento de los morenistas de tener un poder judicial a modo.

Esa presión interna, y la externa de Estados Unidos, podrían aplazar la intentona para que pase al tiempo de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, y se modifique con fines de eficiencia operativa y no a caprichos políticos.

Lo preocupante es que los inversionistas actúan por el momento que sienten.
Unos ya amenazan que si se aprueba así cómo está sacarán su dinero del país, y otros le tienen encendidas las velas a la futura presidenta.

Sin embargo, ya esa incertidumbre provocó que el peso llegue a 20 pesos por dólar y la devaluación podría ser mayor, sin que esa realidad que afecta la economía de todos los mexicanos haga que el presidente López Obrador modere su capricho. Tiempos difíciles se avizoran en este mes de la patria.