Más claro que el agua. A nuestro presidente no le importa el tema de los “sobresiiios” blancos con 35 mil dólares y “tooodos” los regalos de boda que recibió Santiago Nieto, ex “mero, mero” de la unidad de Inteligencia Financiera de su gobierno.

Ni le interesa que la boda haya sido en el hotel más lujoso de Guatemala, con cena de primer mundo, ni quién filtró la información, a pesar de la firmada cláusula de confidencialidad.

Ahora El Universal asegura que fue la priista Carolina Vigianno quien reveló todo, para quedar bien con López Obrador y que la deje ser gobernadora de Hidalgo.

A nuestro presidente no le importa nada de eso. Recuerde a su hermano recibiendo dinero, las ligas de Bejarano, Patricia, Nahle y sus contratos sin licitación, las vacunas almacenadas y la falta de claridad en sus compras, la protección a los corruptos de Bartlett, Napoleón Gomez Urrutia y Elba Esther Gordillo, entre otros actos de corrupción y lujos.

Lo que sí le molesta y en extremo son sus enemigos. La fulminante expulsión de Santiago Nieto es por haber invitado a su lujosa boda a enemigos de López Obrador, como el dueño de El Universal, el señor Ealy Ortiz.

Y de seguro hubo más enemigos del presidente López Obrador que ya no sabemos si Santiago Nieto los invitó o no a su boda.

Hoy el extitular de la UIFA dijo que su lealtad está con AMLO y su amor con su esposa.

Con esos invitados sabía que AMLO lo iba a correr. 

¿Lo hizo para tomar distancia del presidente?

Como haya sido, hoy está suelto con mucha información de los enemigos del presidente, pero, ojo, con mucha información del propio presidente y de sus amigos que no son “blancas palomitas”.