Antonio Gutiérrez Jardón pertenece a esos personajes que aparecen en la política sin méritos, pero reciben oportunidades sin merecerlas.

Fue secretario de Fomento Económico, regidor, presidente de la Fundación Colosio y hoy es diputado federal. Siempre anheló ser alcalde de Torreón y no se le hizo.

Gutiérrez Jardón podría ser una calca de Gerardo Berlanga, pero él sigue en el PRI, mientras el otro es un traidor y se fue a Morena.

Ahora Gutiérrez Jardón se estrena como hotelero millonario. El Mirón, desde tiempo atrás, vio cómo construyó un hotel en Parras.

Sabrá Dios si su sueldo como legislador federal le alcance para tanto, pero ha recibido fuertes críticas, y recibirá más porque en tiempos de austeridad, muestra la opulencia.

Otro ostentoso es el exalcalde de San Pedro, Jorge Abdalá, diputado local. También tiene un hotel, pero en Mazatlán y con sus ahorros, asegura él.

No quiso invertir ni en su natal San Pedro o en otra parte de Coahuila.

Ahí síganle, Jorge Abdalá y Antonio Gutiérrez Jardón.

En el ojo del huracán 

Alfonso Cepeda Salas, empresario millonario y dirigente nacional de los maestros, no le pudo cumplir al Gobierno federal de Morena.

Por más cartas que envío, respetuosamente, recibió un rotundo “no” del gobernador Miguel Riquelme, que sí defiende a los maestros, padres de familia y a los estudiantes al oponerse, por la vía legal, a la distribución de los libros de texto plagados de errores y de contenido político promorenista.

Si los dirigentes de las secciones 5, 35 y 38, son títeres de Cepeda Salas, en Coahuila su Gobierno no está dispuesto a seguirle el juego perverso al Gobierno de AMLO.

Aquí están primero los estudiantes, los padres de familia y las y los maestros, y la prueba contundente fue la última elección, donde le dieron la espalda a Morena y al Partido del Trabajo, en cambio respaldaron a la mancuerna de Miguel Riquelme-Manolo Jiménez, hoy gobernador electo.