Unas seis mil personas fueron a su concierto en nuestro Saltillo. Los boletos caros –hasta cinco mil varos– y aún así lo fueron a escuchar cantar.

El chavo trae su pegue, porque canta muy bien, y dicen, trae una novia muy guapa que es fifí, una tal… no recuerdo, pero le regaló un anillo de compromiso bien “carote”.

La gente lo ovacionó en cada set, voleas de derecha y de izquierda, atacó la red con fuerza y los saques sin error. Es más, su contrincante ni se notó y el hombre hizo gala de su preparación.

Cada canción era acompañada por aplausos y por suspiros de sus miles de seguidoras, mientras que algunos, solo algunos, aseguraron que era “fantochón”, pero no, se ve bien sencillo.

Yo la verdad no conozco su repertorio, pero tiene un regreso de volea de derecha muy preciso y fuerte que no falla.

Cada que se presenta levanta a los asistentes de sus asientos, pero cuando va a sacar, nadie dice nada. Silencio sepulcral, como de misa de doce en domingo.

Hay un respeto total a su profesionalismo y ha ganado muchos campeonatos. Es más, hace poco se presentó en Monterrey y llenó el estadio con canciones “muuuuy” sentidas.

Hay quien me confunde y me asegura que es cantante, pero otros me dicen que es tenista, que se apellida Nodal, pero otros me aseguran que es Nadal.

Ya ni sé, pero si sé que yo nunca confundiría Saltillo con Torreón, porque ambas ciudades son muy distintas de origen histórico. Ambas son orgullo de Coahuila. Saltillo, hermoso, fundado en 1577 y Torreón moderno en 1914. Ambas tienen en su gente lo más valioso, cómo las demás regiones de nuestro Coahuila. Solo un tonto confundiría Saltillo con Torreón. Es como confundir a un cantante “x” con un gran tenista como el español Rafael Nadal… ¿no es Nodal?