Ciudad de México.- Con la llegada de las altas temperaturas, uno de los errores más frecuentes en hogares y oficinas es ajustar el aire acondicionado por debajo de los 20°C, una práctica que eleva considerablemente el consumo de energía. Aunque muchas personas asocian un ambiente más frío con mayor confort, especialistas advierten que esta decisión impacta directamente tanto en la economía familiar como en el uso responsable de recursos.

De acuerdo con expertos del sector energético como Repsol, cada grado que se reduce por debajo de los niveles recomendados puede incrementar el consumo entre un 6% y un 8%. La recomendación general es mantener el termostato entre 24 y 26°C durante el verano, además de evitar que la diferencia con la temperatura exterior supere los 12 grados, lo que permite mejorar la eficiencia del equipo y prevenir afectaciones a la salud.

Asimismo, factores como elegir equipos con alta eficiencia energética, dar mantenimiento periódico a los filtros y utilizar funciones como el modo ECO o temporizador pueden marcar una diferencia significativa en el recibo de luz. Tecnologías como el sistema inverter también contribuyen a optimizar el consumo, al regular la potencia del compresor y evitar picos innecesarios de energía, favoreciendo un equilibrio entre confort térmico y ahorro económico.