CDMX.- El 2 de octubre de 1968 se quedó grabada como una herida en la historia nacional, cuando cientos de jóvenes que pedían un país más abierto fueron reprimidos con violencia en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en la Ciudad de México. Recordar esta fecha es tratar de entender por qué en nuestro país se sigue exigiendo justicia, libertad y democracia.
En respuesta, las escuelas del IPN y la Universidad Autónoma de México (UNAM) se unieron en protestas contra la represión, las cuales fueron contenidas con violencia por parte de elementos de la policía y el Ejército Mexicano.

Posteriormente, el 30 de julio, el Ejército ocupó la Preparatoria 1 y 3 de la UNAM. Ese mismo día, el Ejército usó un bazucazo para abrir la puerta de la Prepa 1 de San Ildefonso, lo que provocó indignación social.
Estudiantes de diferentes escuelas crearon el 2 de agosto el Consejo Nacional de Huelga (CNH), cuyo pliego petitorio pedía la libertad de presos políticos, la desaparición de los granaderos y el fin de leyes usadas para perseguir disidentes. Las marchas crecieron y miles de ciudadanos se unieron, entre vecinos, maestros y familias enteras.

Ese año México se preparaba para los Juegos Olímpicos, cuya inauguración se celebraría el 12 de octubre, por lo que las manifestaciones eran vistas por el Gobierno federal como una amenaza a la estabilidad del país.
Mientras tanto, líderes estudiantiles como Raúl Álvarez Garín, Gilberto Guevara Niebla y Eduardo Valle Espinosa encabezaban el CNH, intentando mantener la protesta pacífica y abierta al diálogo.

La tensión culminó el 2 de octubre, cuando una asamblea informativa convocada en Tlatelolco fue rodeada por el Ejército y el Batallón Olimpia, un grupo de militares y policías encubiertos. Al caer la tarde comenzaron los disparos y la represión dejó decenas o cientos de muertos —la cifra nunca se aclaró—, además de heridos y más de mil detenidos.

A partir de entonces, el 2 de octubre no se olvida porque es un símbolo de la lucha por la libertad y los valores democráticos en México. Esta fecha inspiró a nuevas generaciones a cuestionar, participar y no quedarse callados ante los abusos del poder.







