Estados Unidos.- La Casa Blanca confirmó que se llevaron a cabo dos ataques contra un presunto narcotraficante venezolano, el segundo de ellos autorizado por el comandante del SOC, almirante Frank Bradley, y ejecutado conforme a las normas del Derecho de los Conflictos Armados. Los operativos resultaron en la muerte de 11 personas a bordo de un barco procedente de Venezuela que, según información oficial, transportaba narcóticos ilegales.

De acuerdo con los registros del gobierno, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, otorgó la autorización para que un almirante realizara los ataques letales contra los grupos designados como narcoterroristas, en cumplimiento con las leyes de guerra vigentes. La acción ha generado atención en el Congreso, donde legisladores de ambos partidos consideran necesario revisar los protocolos y criterios utilizados en los ataques contra embarcaciones acusadas de tráfico de drogas en el Caribe y el Pacífico oriental.

El operativo del 2 de septiembre, que habría implicado la orden de abatir a todos los tripulantes del barco, ha despertado cuestionamientos sobre la legalidad y la cadena de mando en estas operaciones. El presidente estadounidense aseguró desconocer los detalles del caso y señaló que confiará en la versión del secretario de Guerra respecto a las órdenes emitidas durante el bombardeo.