Chile.- Octubre, el mes donde la fe y el miedo se dan la mano, ha sido estremecido por el relato de Kamily González Ruiz, una joven chilena que asegura haber presenciado un exorcismo real en un convento de clausura al sur de Chile en 2011. Su historia, publicada en TikTok, se ha viralizado al ofrecer un testimonio que combina elementos de terror y un profundo misticismo.
Kami relató que, con apenas 18 años, ignoró la oposición de su madre y se internó en un convento de monjas mexicanas y chilenas, convencida de tener un “llamado divino”. Sin embargo, su estadía se convirtió rápidamente en una pesadilla.
“Hay un Demonio Detrás Tuyo”
Los fenómenos paranormales comenzaron sutilmente: golpes, voces y la sensación de un peso invisible sobre su cama. Al buscar ayuda, el terror se intensificó. Un sacerdote que llegó para realizar ejercicios espirituales la confrontó con una advertencia aterradora:
“Te tengo que decir algo muy grave: hay un demonio detrás tuyo. Lo vi apenas llegué.”
El sacerdote explicó que la “alma luminosa” de Kami atraía a los entes malignos “como una lámpara a las polillas”. Tras un exorcismo general al convento que liberó varios demonios, la calma fue efímera.
La Monja Poseída y el Ritual Extremo
El clímax del terror llegó durante una misa de imposición de manos. Cuando el sacerdote tocó a la maestra de Kami —una religiosa con quien la joven tenía constantes roces—, la mujer se desplomó, se encorvó de forma antinatural y comenzó a hablar con una voz de hombre en un idioma desconocido.
El sacerdote diagnosticó una posesión demoníaca y solicitó iniciar un exorcismo que se prolongó por cinco días.
“Todo fue una pesadilla, vi cosas que no hubiese querido ver,” confesó Kami, describiendo cómo la monja se contorsionaba, su piel se tornaba grisácea y sus ojos lucían completamente negros. La religiosa gritaba al escuchar los nombres de Jesús o la Virgen, y reaccionaba con dolor al agua bendita.
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Kami aseguró haber presenciado visiones durante el ritual, incluyendo ángeles, santos y destellos del Inframundo. La liberación final se sintió como “un silencio ensordecedor, una paz total”.
Poco después del exorcismo, Kami abandonó el convento. Aunque su historia divide a los internautas entre escépticos y creyentes, ella afirma que la experiencia fortaleció su fe: “Aprendí que Dios es más poderoso que cualquier cosa, y que el demonio no puede nada contra Él.”







