Ucrania.- La madrugada del martes estuvo marcada por una intensa serie de ataques entre Ucrania y Rusia, en un nuevo episodio del conflicto que afecta a ambos países desde 2022. Kiev informó haber sido blanco de 61 misiles rusos, mientras que Moscú declaró haber abatido 68 drones ucranianos.
De acuerdo con las autoridades ucranianas, los ataques rusos se concentraron en la región de Sumy, en el norte del país y fronteriza con Rusia, así como en la capital, Kiev.
En Kiev, el gobernador regional reportó que los escombros de un proyectil ruso dañaron una vivienda, dejando herida a una mujer. Según la fuerza aérea ucraniana, Rusia lanzó un total de 21 misiles y 40 drones. El sistema de defensa aérea ucraniano logró interceptar un misil supersónico, cinco misiles guiados y 16 drones durante los ataques.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso afirmó haber ejecutado un ataque “con armas de precisión y drones de ataque” que impactaron en una base militar ucraniana y una fábrica que producía pólvora de cañón para el ejército de Ucrania.
Esa misma noche, un ataque con drones ucranianos provocó un incendio en un almacén de petróleo en la ciudad rusa de Smolensk, a 500 kilómetros de Kiev, según el gobernador de la región.
Desde el inicio de la invasión rusa en 2022, los ataques aéreos nocturnos se han convertido en una estrategia recurrente de Rusia, con el objetivo de destruir infraestructuras energéticas clave en Ucrania.
Ante estos ataques, Ucrania ha intensificado sus incursiones en territorio ruso, utilizando drones y otras tácticas. Asimismo, ha solicitado a sus aliados occidentales el suministro de más sistemas de defensa aérea para contrarrestar la ofensiva.
La situación refleja una escalada en el conflicto, con ataques mutuos cada vez más frecuentes y un incremento en los daños tanto en zonas civiles como en objetivos estratégicos. Este episodio subraya la urgencia de encontrar soluciones diplomáticas mientras la guerra continúa afectando gravemente a ambas naciones.







