Ciudad de México.- Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, Ucrania ha experimentado una drástica reducción de su población, disminuyendo en aproximadamente 10 millones de habitantes, lo que representa casi una cuarta parte de su total. Este fenómeno, evidenciado por datos de la ONU, no solo refleja la trágica pérdida de vidas debido al conflicto, sino que también se debe a un masivo éxodo de refugiados y a un colapso en la tasa de natalidad, que ha caído a niveles alarmantes, con un promedio de solo un hijo por mujer.

La crisis demográfica en Ucrania se enmarca dentro de una tendencia más amplia que afecta a muchos países de Europa del Este. Antes de la guerra, la población ucraniana rondaba los 40 millones, pero ya venía enfrentando una disminución continua desde la disolución de la Unión Soviética en 1991, cuando contaba con más de 50 millones de habitantes. La invasión ha acelerado esta tendencia, y las proyecciones son desalentadoras: se estima que algunos países de la región podrían perder hasta un 30% de su población para 2050 debido a la baja natalidad y al envejecimiento poblacional.

El futuro demográfico de Ucrania y de toda Europa del Este se presenta incierto. La región ya enfrenta una crisis de mano de obra joven, exacerbada por la salida de millones de personas en busca de mejores oportunidades en el oeste. A su vez, Rusia también se encuentra en una situación crítica, con tasas de natalidad que han caído a niveles históricamente bajos. Esta realidad subraya el profundo impacto que la guerra está teniendo en la estructura demográfica de ambas naciones, generando desafíos que perdurarán por generaciones.