Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su Administración impulsará la pena de muerte para quienes cometan asesinatos en la capital, como parte de un plan integral para frenar la violencia. La iniciativa surge en un contexto donde, a pesar de los altos índices delictivos, las estadísticas se encuentran en su nivel más bajo en tres décadas.
El 11 de agosto, el mandatario asumió el control de la seguridad en Washington durante un periodo inicial de 30 días, amparándose en disposiciones legales que permiten intervenir ante situaciones de emergencia. A la operación se sumaron 800 integrantes de la Guardia Nacional local, además de efectivos enviados por seis estados republicanos, elevando la presencia militar a unos 2 mil elementos.
Las acciones se han complementado con operativos de la Policía Metropolitana, el FBI, la DEA y el ICE, lo que ha derivado en más de mil arrestos y la incautación de más de un centenar de armas ilegales. Sin embargo, organizaciones sociales han cuestionado estas medidas al considerar que se utilizan para detener a migrantes indocumentados bajo el argumento de la lucha contra el crimen.






