Como cada cuatro años, ambas selecciones llegaron al mundial con la esperanza de levantar el trofeo más codiciado del mundo y llevar la alegaría de un campeonato mundial a sus respectivos países.
En la escuadra mexicana sólo cuatro jugadores disputaban torneos fuera del país: Claudio Suárez en las Chivas U.S., el eterno capitán Rafael Márquez que aún militaba en el Barcelona, Jared Borgetti que jugaba en el Boltón de Inglaterra y Guillermo Franco que había dejado los rayados para jugar con el Villarreal. Este último acababa de naturalizarse para jugar con la selección.
La delantera estaba llena de promesas con un Omar Bravo que había destacado con las chivas y un Francisco Fonseca que daba de qué hablar en el Cruz Azul.
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Y en la portería Oswaldo Sánchez que, antes de hacer historia con Santos, estaba siendo figura en el chiverío.
Todos ellos estaba siendo dirigidos por el argentino Ricardo La Volpe que vino a salvar el barco después de un tormentoso torneo para sorpresa de nadie.
En ese momento Argentina contaba con figuras internacionales de renombre como Abbondanzieri, Cambiasso, Mascherano, Crespo, Juan Román Riquelme, El Apache Tévez, Lionel Messi y Maxi Rodríguez… ese maldito Maxi Rodríguez.
Ambos equipos llegaron a octavos de final. Argentina llegó invicta derrotando a Costa de Marfil, Serbia y Montenegro y empatando con la selección de Holanda. Por su parte México venció a Irán, Empató con Angola y perdió con Portugal.

La cita para los octavos de final estaba pactada: Argentina enfrentaría a México en el Leipzig Arena el 24 de junio de 2006 a las 9:00 de la noche.
Los argentinos llegaron confiados al encuentro después de su gran actuación en la fase de grupos. Los aztecas, pese a la casi fallida actuación, llegaron con la frente en alto y con la ilusión de crear el milagro y llegar al ansiado quinto partido.
Sonó el silbatazo inicial y la noticia de gol recorrió el mundo a la velocidad de la luz a las 9:05 de la noche. A sólo cinco minutos, una falta a favor del tricolor por el lado derecho abrió la posibilidad del primer tanto. Pavel Pardo cobró a primer poste, donde Mario Méndez peinó el balón a segundo, justo para que Rafa Márquez llegué barrido a empujar la pelota al fondo de la red.
La alegría de los mexicanos no duró demasiado, pues a sólo cinco minutos del tanto, Argentina empató gracias a Crespo. Un tiro de esquina cobrado por Riquelme al corazón del área chica logró que Crespo alzara la pierna y alcanzara a desviar el balón con dirección al marco venciendo a Oswaldo Sánchez, cuyos reflejos no fueron suficientes para atajar el balón.
El partido continúo empatado con grandes aproximaciones de ambas escuadras que no terminaron de definirse, obligando al silbante a dar tiempos extra. Fue ahí cuando volvió la maldición.
Argentina recuperó el balón en su terreno de juego. Una serie de pases hacen que el balón llegue hasta los pies de Messi que toca hacia la banda izquierda para Juan Pablo Sorín quien mete un cambio de juego hasta los límites del área grande justo a donde estaba Maxi Rodríguez. Maxi controla con el pecho y sin dejar que el balón bote, mete un izquierdazo infernal que impulsa la bola a toda velocidad. Oswaldo extendió su humanidad tanto como pudo, pero no fue suficiente para desviar el esférico que bajó con una comba endemoniada para terminar de incrustarse en la red mexicana a los 8 minutos del tiempo extra.
Esto fue suficiente para eliminar a México del mundial, darle el pase a cuartos de final a Argentina (quien perdió contra Alemania) y para colocar ese gol de Maxi como el mejor del Mundial de Alemania 2006.







