Múzquiz, Coah.- La visita del influencer y dirigente local del Partido Verde Limbar Valdés estuvo marcada por la confrontación política y un profundo descontento ciudadano, luego de que Tony Flores no se presentara al encuentro público que él mismo había retado en días previos. La ausencia fue interpretada por asistentes como una muestra de bravura en redes y miedo.

Durante el recorrido y los encuentros públicos, ciudadanos tomaron la palabra para expresar inconformidades relacionadas con abusos de poder, actos de corrupción y persecución política atribuidos a la Administración de la exalcaldesa Tania Flores.

Comerciantes, trabajadores y familias relataron afectaciones que se arrastran desde ese periodo y que dejaron al municipio en crisis social y económica.

El ambiente se tornó tenso cuando varias personas afirmaron que en Múzquiz persiste un clima de miedo e intimidación ligado al grupo Flores. En la plaza se escucharon versiones sobre amenazas graves contra críticos del grupo político, mensajes fuertes que según los testimonios advertían con colgar personas en la plaza pública. “No es uno solo; son varios los que reciben ese tipo de amenazas”, se escuchó entre los asistentes.

Limbar afirmó públicamente que él y su hijo también fueron amenazados, señalando que les advirtieron que los “levantarían y colgarían”. Una mujer del público confirmó haber recibido amenazas similares. En ese contexto, Limbar subrayó que “por encima de la ley no hay nadie” y que, como ciudadano, él respeta las instituciones, a diferencia de quienes usan el miedo como herramienta política.

Uno de los momentos más sensibles ocurrió cuando Doña Chepina, identificada como madre del periodista conocido como “El Conejo”, aseguró que a su hijo le habrían sembrado droga y que lleva casi cuatro años en prisión, responsabilizando directamente a la exalcaldesa. Otros asistentes recordaron que, al ser cuestionada públicamente sobre ese caso en Saltillo, Tania Flores evadió la respuesta y se presentó como víctima.

También se escucharon reclamos para que el grupo Flores no se escude en banderas partidistas, pues dijeron “nunca han sido realmente de ningún partido”.

Una mujer relató que, tras denunciar corrupción, fue golpeada; otra afirmó que a su hija le retrasaron hasta diez meses un permiso de negocio para obligarla, según su versión, a humillarse ante la entonces alcaldesa.

La intervención de Mónica Escalera elevó el tono al señalar un presunto fraude millonario contra la Comisión Federal de Electricidad, acusando que se vendía tierra en lugar de carbón. Añadió que habría sido acosada, mandada a golpear y sujeta a una orden de restricción, como parte de un patrón de intimidación.

Limbar llamó a la población a no quedarse callada, a alzar la voz y compartir testimonios. Afirmó que Coahuila “está blindado y la gente cree en las instituciones de seguridad” y que el grupo Flores busca “calentar el estado” mediante el miedo, “como si fueran un cártel”. Más tarde matizó que muchas de las amenazas son “pura lengua”, insistiendo en que la intimidación es una estrategia que comienza a romperse.

Otra mujer relató que trabajó con Tony Flores, que no le pagó, y que al renunciar fue insultada.

Finalmente, Gari Díaz Ramos afirmó que Tony Flores le quedó a deber carbón y que, al reclamar, enviaron a la policía; su hermano resultó golpeado cuando Tania Flores era alcaldesa.

La visita dejó claro que el conflicto trasciende del hartazgo en contra de los Flores y refleja una ruptura profunda entre una parte importante del pueblo y el grupo que gobernó el municipio.

El mensaje fue contundente: la gente ya no guarda silencio, y mientras no haya respuestas por parte de ellos, los señalamientos seguirán saliendo a la luz, dejando en evidencia que la bravata en redes no sustituye la rendición de cuentas.