Teherán.— Irán no ha emitido una declaración oficial de guerra contra Estados Unidos, pese a que su presidente, Masoud Pezeshkian, utilizó un lenguaje abiertamente confrontativo al describir la relación de su país con Washington, Israel y Europa, en lo que calificó como una “guerra total” en múltiples frentes.

En una entrevista difundida por medios estatales iraníes y retomada por Barron’s, el mandatario afirmó: “En mi opinión, estamos en guerra total con Estados Unidos, Israel y Europa. Quieren doblegar a nuestro país”. No obstante, expertos y analistas subrayan que dichas declaraciones no constituyen una declaración de guerra legal ni militar, de acuerdo con las normas del derecho internacional.

Un conflicto sin campo de batalla convencional

Pezeshkian explicó que la confrontación actual va más allá del enfrentamiento armado tradicional y abarca dimensiones económicas, políticas, diplomáticas y estratégicas, lo que, a su juicio, la vuelve más compleja que la guerra entre Irán e Irak ocurrida entre 1980 y 1988.

“Esta guerra es peor que la que Irak lanzó contra nosotros. Si la analizamos con más detalle, es mucho más compleja y difícil”, sostuvo el presidente iraní, al destacar que no existe un frente de batalla convencional, sino una presión constante en distintos ámbitos.

Sin señales de una declaración bélica formal

A pesar del tono beligerante, Irán no anunció nuevas acciones militares contra Estados Unidos ni contra sus fuerzas en la región. Tampoco se ha registrado una movilización militar a gran escala, la ruptura de relaciones diplomáticas o la emisión de ultimátums, pasos que suelen preceder a una declaración formal de guerra.

Los comentarios se producen en un contexto de alta tensión regional. Irán continúa bajo sanciones de la ONU relacionadas con su programa nuclear, mientras que autoridades de Estados Unidos e Israel aseguran que Teherán reconstruye sus defensas aéreas y capacidad misilística, tras los enfrentamientos de junio pasado con Israel, que incluyeron ataques respaldados por la fuerza aérea estadounidense.

En paralelo, Teherán busca ampliar su influencia sobre Hamás, lo que incrementa la preocupación del gobierno israelí en medio de las frágiles negociaciones en Gaza. Se prevé además que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aborde con el expresidente estadounidense Donald Trump posibles acciones futuras frente a Irán.

Analistas coinciden en que Irán está intensificando su discurso como una estrategia de disuasión y resistencia frente a Occidente, sin que ello implique, por ahora, el inicio de un conflicto armado abierto.