Ciudad de México.- En la última década, las detenciones de migrantes y las solicitudes de asilo en México han experimentado un impresionante aumento del 840 por ciento. Sin embargo, el presupuesto asignado al Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) ha permanecido estancado. A pesar de la creciente presión sobre estos organismos, el presupuesto aprobado para el 2024 es de mil 948 millones 929 mil 841 pesos, solo un modesto aumento del 7 por ciento respecto al año anterior.
Crisis migratoria y recursos insuficientes
Tanatiuh Guillén, ex comisionado del INM, destaca que el problema migratorio no es simplemente una cuestión de dinero, sino de política. Aunque se ha asignado un incremento presupuestario, Guillén subraya que la asignación de recursos refleja el interés real en abordar el asunto. La falta de atención específica hacia los refugiados es evidente, ya que el aumento del 110 por ciento en el presupuesto de la Comar no ha sido suficiente para hacer frente al aumento del 10,000 por ciento en solicitantes de asilo desde 2013.
Colaboración y desafíos en la atención a refugiados
La Comar, en busca de mejorar su servicio, recibe asistencia de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y colabora con organizaciones de la sociedad civil. A pesar de estos esfuerzos, los datos de la Secretaría de Gobernación señalan que el 2023 cerrará con aproximadamente 700 mil migrantes detenidos en México. El aumento del 696 por ciento en extranjeros en situación irregular detenidos este año destaca la urgencia de abordar la crisis migratoria con medidas más efectivas.
Desafíos y oportunidades para la integración
Gretchen Kuhner, directora del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), destaca que México tiene el potencial de hacer más por los migrantes. Propone dar énfasis en la Ley de Migración para autorizar documentos con razones humanitarias y permisos de trabajo, en lugar de perseguir a los migrantes como criminales. Fortalecer estos mecanismos podría no solo aliviar la presión sobre los organismos migratorios, sino también facilitar la integración de los migrantes a la sociedad mexicana.







