Madrid.-  En una comparecencia cargada de simbolismo histórico y firmeza política, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, respondió este miércoles a las duras críticas de su homólogo estadounidense, Donald Trump. Con un contundente “no a la guerra”, Sánchez ratificó la negativa de España a ceder sus bases aéreas para la ofensiva militar contra Irán, desafiando las advertencias de embargo comercial lanzadas desde la Casa Blanca.

Desde el Palacio de la Moncloa, el líder socialista defendió la autonomía de España en materia de defensa y valores internacionales, un día después de que Trump calificara el comportamiento del país ibérico como “terrible”.

Un eslogan con memoria histórica
Al utilizar el lema “no a la guerra”, Sánchez apeló directamente al sentimiento social de las masivas manifestaciones de 2003 contra la invasión de Irak. En aquel entonces, el gobierno conservador de José María Aznar se alineó con EE. UU., una decisión que Sánchez calificó hoy como el origen de una “oleada de inseguridad” y el aumento del terrorismo yihadista en Europa.

“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y contrario a nuestros valores, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”, sentenció el mandatario español.

Críticas veladas y estrategia electoral
Sin mencionar directamente el nombre de Trump, Sánchez lanzó un dardo hacia el liderazgo en Washington, acusando a ciertos dirigentes de utilizar el “humo de la guerra” para ocultar fracasos internos y beneficiar económicamente a minorías.

Este choque diplomático ocurre en un momento crítico para Sánchez, quien se encuentra a un año de las elecciones generales y busca consolidar su base electoral mediante una política exterior de corte pacifista y multilateral.