Toluca, Edomex.-  La «capital de la pirotecnia» de México, Tultepec, fue escenario de una nueva tragedia este sábado, con la explosión de un taller clandestino que dejó un hombre fallecido y al menos cuatro personas lesionadas. Este incidente se suma a la explosión ocurrida apenas el pasado miércoles, que cobró la vida de dos personas y dejó ocho heridos.

De los cuatro lesionados en este último siniestro, dos fueron trasladados al Hospital Regional de Alta Especialidad de Zumpango, mientras que los otros dos fueron atendidos en el lugar por crisis nerviosa.

Los hechos se registraron en una construcción improvisada de lámina y cartón, ubicada en la calle Mariano Escobedo de la comunidad de Santa Isabel. Las autoridades confirmaron que esta instalación no contaba con los permisos emitidos por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) para la fabricación y manejo de material pirotécnico.

Elementos de la Guardia Nacional (GN), Protección Civil estatal y municipal, personal del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia (IMEPI) y la Policía estatal acudieron al lugar para controlar la situación y salvaguardar la integridad de la población. Las autoridades acordonaron el área para sofocar el incendio, realizando labores de enfriamiento y prevención de riesgos, y activaron el protocolo de seguridad.

Una semana marcada por la tragedia
Este incidente ocurre a pocos días de la explosión del pasado 11 de junio, cuando una detonación en cadena afectó al menos 5 talleres y 15 módulos en la zona de La Saucera. En ese entonces, una persona murió en el lugar del accidente y otra más en el hospital, identificada como el maestro pirotécnico Alejandro Cortés Urban, mientras que otras ocho resultaron heridas. En contraste con este nuevo suceso, las autoridades municipales habían asegurado que las unidades afectadas en La Saucera sí contaban con los permisos de operación correspondientes.

Tultepec, conocido como la capital nacional de la pirotecnia, tiene esta actividad como su principal motor económico. Sin embargo, las explosiones son una constante; en lo que va del año, se han registrado al menos cinco. A pesar de los riesgos, sus pobladores no están dispuestos a modificar un oficio que les da sustento, mientras que la regulación total de la actividad sigue siendo un desafío para las autoridades.