Ciudad de México. – Drante la tarde del domingo 13 de abril fue reportada la muerte de Miguel “N”, el hombre que contaba con investigaciones por su presunta relación con diversos casos de feminicidio en la alcaldía Iztacalco de la Ciudad de México.

Antes de morir, Miguel ‘N’, presunto feminicida de Iztacalco, hizo una última llamada… pero no fue para pedir perdón ni mostrar arrepentimiento. 

Desde una caseta telefónica del Reclusorio Oriente, se comunicó con familiares de sus víctimas para burlarse de ellas y reiterar su falta de remordimiento, según denunció la abogada Erendali Trujillo, representante legal de Casandra y María José.

“Dijo que no se arrepentía de nada, que lo que había hecho le generaba satisfacción”, narró Trujillo. La noticia no solo revictimizó a las familias, sino que también puso sobre la mesa una serie de omisiones y vacíos en el sistema de justicia.

Un perfil psicológico alarmante

La defensa, en colaboración con peritos independientes, elaboró un perfil psicológico del presunto agresor. El resultado fue claro: Miguel ‘N’ no solo representaba un riesgo para sus víctimas, sino para cualquiera a su alrededor. “Era un psicópata. Violento, narcisista, egocéntrico. Un riesgo para todos”, aseguró Trujillo.

A pesar de ese diagnóstico, la seguridad alrededor del caso se debilitó. No se activaron protocolos suficientes de protección, y ni siquiera se notificó a las víctimas o su abogada sobre la muerte del hombre. Se enteraron, como muchos, a través de redes sociales y la prensa.

“Esto no es justicia”

Para las víctimas, la muerte de Miguel ‘N’ no representa justicia. El proceso judicial quedó inconcluso. Nunca hubo una sentencia que estableciera su responsabilidad ni un fallo que reconociera oficialmente el dolor que causó.

“Casandra está devastada. Justo cuando se cumplirá un año del asesinato de su hija María José, tiene que enfrentar el hecho de que el caso se quedó sin una resolución clara. Todo lo que habíamos avanzado emocionalmente, hoy se vino abajo”, lamentó la abogada.

Una doble cara

Miguel ‘N’ fue descrito por quienes lo conocían como un hombre callado, discreto, incluso culto. Químico de profesión, egresado del Instituto Politécnico Nacional, y con aparente interés por los derechos de los animales, compartía en redes sociales fotos de viajes y momentos tranquilos.

Pero esa imagen ocultaba otra realidad: la de un hombre acusado de haber cometido feminicidio, que terminó sus días burlándose de las familias a las que destruyó.

La defensa legal solicitará los resultados de la necropsia para esclarecer las causas de su fallecimiento. Sin embargo, lo que para muchos pudo parecer un cierre, para las víctimas representa una herida abierta que, una vez más, el sistema no ayudó a sanar.