Ciudad de México.- México llega a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 con una campaña perfecta en fase de grupos, en la que no recibió goles, un logro que comparte con potencias como Francia y Argentina. Su siguiente reto será Ecuador, un rival que avanzó como mejor tercero tras vencer a Alemania y que no enfrentaba a la selección mexicana en un Mundial desde Corea-Japón 2002.

El duelo se jugará en el Estadio Ciudad de México, donde la altura de dos mil 240 metros se considera un factor a favor del Tricolor.

El conjunto sudamericano, dirigido por Sebastián Beccacece, intentó llegar con mayor tiempo de adaptación a la altitud mexicana, pero su solicitud fue rechazada y arribará apenas 24 horas antes del partido. Aunque Ecuador suele jugar en condiciones similares en Quito, su preparación mundialista se ha realizado en Estados Unidos, lejos de grandes elevaciones en las últimas semanas.

En el entorno del combinado nacional, jugadores como Jesús Gallardo señalan que se trata de un nuevo torneo a partir de esta fase, donde la localía y el historial pesan, aunque reconocen la dificultad del rival. México presume un registro sólido en su estadio y un amplio dominio histórico sobre Ecuador, con 15 victorias en 28 enfrentamientos.

Tanto el cuerpo técnico como los jugadores coinciden en que la eliminatoria se definirá en detalles, en un contexto donde ya no hay margen de error y cada partido representa una oportunidad única para avanzar en el Mundial.