México.- A un año de concluir el ciclo quinquenal de entrega de agua de la cuenca del Río Bravo a Estados Unidos, México se encuentra en una situación complicada, ya que aún debe aportar más de tres cuartas partes de la cuota establecida por el Tratado sobre la Distribución de Aguas Internacionales, firmado en 1944.
El acuerdo internacional exige que México entregue a Estados Unidos una cuota quinquenal de 2,158 millones de metros cúbicos. Sin embargo, al 22 de octubre de 2024, México solo había aportado 519 millones de metros cúbicos del actual ciclo, el número 36, que debe completarse para el 24 de octubre de 2025.

El agua que México entrega a Estados Unidos proviene de seis afluentes: los ríos Conchos, San Diego, San Rodrigo, Escondido y Salado, así como el arroyo de Las Vacas. Estas fuentes están localizadas en una región que actualmente registra los niveles más elevados de sequía en el país, complicando aún más el cumplimiento de la cuota de entrega.
El Comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, ha afirmado que, a pesar de la sequía, sí hay agua disponible, pero que se está desperdiciando. Según el Departamento de Agricultura de Texas, las fuertes lluvias recientes en México han causado un significativo escurrimiento del embalse Marte Gómez, lo que ha resultado en un flujo excesivo de agua hacia el Golfo de México, considerándolo un desperdicio de recursos hídricos.
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Para cumplir con la cuota establecida por el tratado, México deberá implementar medidas efectivas de gestión y conservación del agua en la región afectada por la sequía. Además, es crucial mejorar la infraestructura y optimizar el uso del agua para evitar el desperdicio y asegurar el cumplimiento de los compromisos internacionales.
Las autoridades mexicanas y estadounidenses deberán colaborar estrechamente para encontrar soluciones que permitan a México cumplir con la entrega de agua sin comprometer el abastecimiento local. Este esfuerzo conjunto será vital para mantener la relación de cooperación en la gestión de los recursos hídricos compartidos y garantizar el bienestar de las comunidades afectadas por la sequía.







