Un hombre en Estados Unidos fue condenando a 20 años de prisión por matar a su hijo de cinco en 2019.

 

De acuerdo a medios locales Travis Stackhouse asesinó a su pequeño luego que el infante se comiera la última rebanada de pastel que le habían regalado a su progenitor por el Día del Padre.

Travis estuvo a punto de recibir 21 años de prisión, sin embargo, el juez tomó en cuenta que el acusado confesó su crimen y se declaró culpable por homicidio imprudente en segundo grado, descuido de un niño, abuso infantil y causar daño intencionalmente, informó la cadena Fox 6 Milwaukee.

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En junio de 2019 el menor fue sorprendido por su padre, mientras se comía el último trozo de pastel. La situación enfureció a Travis quien se fue contra el niño y lo golpeó en el estomago y en la cara.

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La madre del menor notó que algo estaba mal con el pequeño y llamó al servicio de emergencias, pero los paramédicos  no pudieron hacer nada para salvarle la vida.

En un inicio el acusado señaló a la policía que su hijo se había caído por las escaleras mientras jugaba con uno de sus hermanos y que más tarde vomitó y se quejó de que le dolía el estómago.

Sin embargo, un análisis completo arrojó que las lesiones no correspondían a las declaraciones de Travis y se concluyó que fue asesinado por una herida contundente al abdomen: sufrió un desgarro abdominal, tenía los riñones magullados y una glándula suprarrenal rota.

Travis terminó por confesar el crimen

 

El juez Borowski calificó el comportamiento del condenado de abominable.

«La persona promedio que se entera de este caso no puede entender cómo golpeó a un ser humano tan terriblemente como lo hizo en este caso, y mucho menos que se tratara de su propio hijo», sentenció el juez.