México.- En un operativo jurídico que ha sacudido el tablero político nacional, la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, se presentó este miércoles 27 de mayo ante la Fiscalía General de la República (FGR) en la colonia Doctores. La mandataria fue citada a declarar en relación con el operativo del pasado 19 de abril, donde dos agentes de la CIA perdieron la vida en un accidente automovilístico tras el desmantelamiento de un narcolaboratorio.
Vestida con un saco rojo y respaldada por dirigentes del PAN, Campos Galván transformó su llegada en una denuncia pública, acusando al gobierno federal de utilizar las instituciones de justicia como una herramienta de golpeteo político.
«Me citaron como testigo para convertirme en inculpada»
Al arribar a las instalaciones de la FGR, la gobernadora ofreció una conferencia de prensa improvisada donde calificó el citatorio como una «simulación». Según sus declaraciones, el régimen morenista busca fabricarle un caso penal a pesar de que su administración, asegura, ha colaborado sin reservas en las investigaciones.
Uso político: “Hoy en México es evidente el uso político de las instituciones federales… Me citaron de manera extraña bajo una simulación de ser testigo, pero con la burda finalidad de fabricarme un caso”, sentenció.
Contraste con Sinaloa: La mandataria arremetió contra la federación al señalar que, mientras a ella se le persigue, a funcionarios de Sinaloa con presuntos nexos con el narco se les otorga «impunidad absoluta».
Respaldo de la cúpula panista
La gobernadora no llegó sola. Decenas de simpatizantes y el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, la acompañaron en la puerta principal. Romero denunció que lo que hoy vive Chihuahua es una «persecución sistemática» contra la mandataria mejor evaluada de la oposición.
“Están muertos de miedo por lo que viene para ellos… ¿Qué más quieren saber de mí? Yo no me escondo”, retó la gobernadora ante los medios de comunicación.







