Nuevo León.- El ambiente en Monterrey se sacudió fuera de la cancha luego de que Anthony Martial, reciente incorporación de los Rayados de Monterrey, fuera apartado del primer equipo en lo que ya se perfila como el primer gran escándalo del torneo. Lo que apuntaba a ser un fichaje estelar terminó por convertirse en un problema interno para el club regiomontano, derivado de actos de indisciplina que no fueron tolerados por el cuerpo técnico.

El conflicto se originó durante el encuentro ante las Chivas de Guadalajara, cuando el técnico Nicolás Sánchez solicitó el ingreso del delantero francés en un momento clave del partido. Sin embargo, el jugador se negó a entrar de cambio, acción que fue considerada como una falta de respeto hacia el grupo y la institución. La reacción fue inmediata: el estratega decidió separarlo del plantel para preservar la disciplina en el vestidor.

Desde entonces, el atacante entrena por separado en las instalaciones de El Barrial, bajo un régimen distinto al del resto del equipo. La medida cuenta con el respaldo de la directiva, que busca mantener el orden en una plantilla diseñada para competir por el título. Mientras tanto, el futuro de Martial en Monterrey permanece en duda, ya que su posible reincorporación dependería de una disculpa pública y un cambio de actitud, en medio de una creciente incertidumbre que ha decepcionado a la afición.