Los enfrentamientos entre manifestantes y la policía se intensificaron en las cercanías de la planta de Tesla en Grueneheide, Alemania, donde cientos de personas se opusieron a la expansión de la fábrica. Los manifestantes, liderados por el grupo Disrupt Tesla, argumentaron preocupaciones por los daños al medio ambiente.
Las protestas se volvieron violentas cuando algunos manifestantes intentaron asaltar las instalaciones de Tesla, lo que resultó en enfrentamientos con la policía. Al menos tres policías y una mujer resultaron heridos y varias personas fueron detenidas.

El CEO de Tesla, Elon Musk, criticó a los manifestantes en su plataforma social X, calificándolos como «manifestantes de izquierda» y expresando su decepción por la forma en que la policía manejó la situación.
Los manifestantes están preocupados por la destrucción ambiental que consideran que la expansión de la fábrica podría causar, así como por el impacto negativo en países como Argentina o Bolivia debido a la minería de litio, un recurso clave para las baterías de vehículos eléctricos.
A pesar de las protestas, Tesla ha seguido adelante con sus planes de expansión en la planta de Grueneheide. La empresa anunció previamente el cierre de la fábrica por un día el viernes, aunque no especificó el motivo.

La policía confirmó que algunos manifestantes intentaron ingresar a las instalaciones de la fábrica, pero fueron detenidos. Además, se reportaron daños a algunos vehículos Tesla en un almacén cercano.
La situación sigue siendo tensa, con más protestas planeadas para los próximos días. Los manifestantes buscan aumentar la presión sobre Tesla y destacar las preocupaciones ambientales relacionadas con la expansión de la fábrica.







