Estados Unidos.- En una escena que refuerza la simbiosis entre el cristianismo evangélico y el poder político en Estados Unidos, un grupo de prominentes pastores y líderes religiosos se reunió este jueves en el Despacho Oval para realizar un acto de oración colectiva por el presidente Donald Trump.

Liderados por Tom Mullins, pastor fundador de Christ Fellowship y cofundador de Place of Hope, los líderes rodearon el histórico escritorio Resolute para pedir por la guía, sabiduría y protección del mandatario en su gestión al frente del país.

El ritual del «imposición de manos»
Imágenes y videos captados durante el encuentro muestran a los pastores colocando sus manos sobre los hombros del presidente, un gesto bíblico de bendición y transferencia de autoridad espiritual. La reunión, coordinada por la Oficina de Fe de la Casa Blanca, incluyó a figuras de alto perfil dentro del movimiento conservador religioso:

  • Robert Jeffress: Pastor de la Primera Iglesia Bautista de Dallas y férreo defensor de la agenda presidencial.
  • Samuel Rodríguez: Líder de la Conferencia Nacional de Líderes Cristianos Hispanos.
  • David Barton: Historiador conocido por su enfoque en los fundamentos cristianos de la nación.

Para los analistas políticos, este evento no es solo un acto de fe privado, sino una declaración de principios sobre la dirección de la administración. La presencia de estas figuras en el corazón del poder ejecutivo ha reavivado el debate sobre la confusión de límites entre el cristianismo y el poder político.

Mientras que los seguidores del mandatario ven en estas reuniones un respaldo moral necesario, los críticos señalan que la influencia de grupos evangélicos en la Casa Blanca podría estar condicionando políticas públicas en temas de seguridad, migración y derechos civiles.