Estados Unidos.- Mientras los expertos analizan las estadísticas de Drake Maye y Sam Darnold de cara al Super Bowl LX, una teoría mucho más mística ha comenzado a inundar las redes sociales: la conexión entre el éxito de los Seahawks de Seattle y la sucesión en la Santa Sede.

El próximo 8 de febrero, el Estadio Levi’s será testigo de la reedición del duelo entre Seattle y New England, pero para los aficionados de los Halcones Marinos, el factor clave no está en el campo, sino en el Vaticano. La llegada del Papa León XIV tras la muerte de Francisco en mayo de 2025 ha reactivado una «profecía» que parece dictar el destino de la franquicia.

La «Ley de la Sucesión»: Tres Papas, tres finales
La historia de los Seahawks en el Súper Domingo ha estado curiosamente ligada a los cambios de liderazgo en la Iglesia Católica. La coincidencia es difícil de ignorar:

2005 – El inicio (Super Bowl XL): Tras la muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI en abril de ese año, Seattle llegó a su primer Super Bowl. Aunque perdieron ante los Steelers, se marcó el inicio del patrón.

2014 – El único anillo (Super Bowl XLVIII): En 2013, Benedicto XVI renunció, dando paso al Papa Francisco. Solo meses después, Seattle aplastó 43-8 a los Broncos de Denver para conquistar su primer y único trofeo Vince Lombardi.

2015 – La excepción que confirma la regla: Los Seahawks volvieron al Super Bowl de forma consecutiva, pero sin cambio de Papa. El resultado fue la traumática derrota ante los Patriots con la intercepción en la yarda uno.

2026: El efecto León XIV
Tras el fallecimiento del Papa Francisco el año pasado y la posterior elección de León XIV, los adeptos a las teorías conspirativas y los fans más fieles comenzaron a vaticinar lo que hoy es una realidad: el regreso de Seattle al partido por el campeonato.

Bajo la dirección de Mike Macdonald, los Seahawks dominaron la temporada regular con una marca de 14-3 y eliminaron de forma contundente a los 49ers y los Rams en los playoffs. Para muchos, este dominio deportivo no es casualidad, sino el cumplimiento de un ciclo que ocurre cada vez que un nuevo Pontífice asume el cargo.

Actualmente, Seattle parte como el favorito para llevarse el Super Bowl LX. Si la teoría se mantiene, el 8 de febrero los aficionados no solo celebrarán el talento de su equipo, sino una alineación cósmica —o divina— que parece sonreírles cada vez que hay humo blanco en Roma.