Saltillo.- Para Jesús Hernández, originario de Durango, hacer malabares bajo el incandescente sol es una forma de rebelarse en contra del sistema. Desde pequeño le llamaron la atención los circos, por lo que no desaprovechó la oportunidad de aprender este arte tan ancestral.
Esta es su forma de ganarse la vida, sin embargo, comenta que a pesar de que en ocasiones no recibe dinero, la sonrisa y los buenos comentarios de los espectadores hace que valga la pena levantarse día con día para hacer su performance bajo los semáforos
«A mí desde niño me llamaba la atención los circos y todo eso y pues ya fui conociendo gente y se dio la oportunidad de aprender a hacer esto (malabares). No es muy necesario que esté aquí, pero siendo que de perdido a una que otra persona le alegro el día o le sacó una sonrisa o algo», expresó.

Sus habilidades se han ido desarrollando a través de los 3 años, en los que ha practicado sus actos circenses.
Comentó que no sólo sabe hacer malabares, sino que también cuenta en su repertorio, con el manejo del yoyo chino, además de escupir fuego por la boca.
Él emigró de Durango, por la invitación de sus amigos y no pudo resistirse a conocer otro lugar, en el cual ha podido sobresalir por su gran equilibrio.
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Llegar a participar en un circo, es uno de sus más grandes sueños y para eso se prepara día con día, puliendo sus habilidades, pues hablar de un circo ya es hablar de las grandes ligas.
Los comentarios positivos, alimentan su hambre de entretener a los automovilistas, pues en ocasiones el estrés de manejar los vuelve insensibles sin embargo, son más los comentarios buenos, que malos.
«Siempre me llueven buenos comentarios. Hasta ahorita nunca me han dicho nada malo, Nunca falta una que otra mala cara, pero siempre salen los buenos comentarios y en vez de eso ayuda más que una moneda realmente», finalizó.







