Decenas de miles de personas se manifestaron en Jerusalén contra el primer ministro Benjamin Netanyahu, exigiendo la liberación de los rehenes cautivos en Gaza y acusándolo de tomar decisiones que ponen en peligro sus vidas.

La protesta fue realizada frente al Parlamento israelí, con la participación de familiares de personas secuestradas, exfuncionarios de seguridad y opositores políticos, quienes denunciaron que el gobierno prioriza la guerra sobre la negociación.

Los manifestantes rechazaron la destitución de Ronen Bar, jefe del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior, al considerarla una medida política que debilita la seguridad del país.
Entre las consignas destacaban críticas a Netanyahu por continuar con los bombardeos en Gaza pese al riesgo que representan para los rehenes.

Líderes opositores, como Yair Lapid y Benny Gantz, se sumaron a la protesta y acusaron a Netanyahu de utilizar la guerra contra Hamás para mantenerse en el poder.
Asimismo, argumentaron que el primer ministro de Israel busca desviar la atención de los casos de corrupción que enfrenta en su contra.







