Teherán.- En una respuesta diplomática cargada de tensión, el Gobierno de Irán aclaró este domingo 22 de marzo que el Estrecho de Ormuz permanece abierto a la navegación internacional, con dos excepciones críticas: las embarcaciones vinculadas a Estados Unidos e Israel. Esta declaración ocurre mientras el reloj del ultimátum de 48 horas lanzado por el presidente Donald Trump sigue su marcha hacia un posible conflicto armado.
Ali Musavi, representante permanente de Irán ante la Organización Marítima Internacional (OMI) y embajador en Londres, fue el encargado de fijar la postura de la República Islámica, asegurando que el paso estratégico no está bloqueado para el resto del mundo.
«Abierto para todos, excepto para los enemigos»
Musavi indicó que la navegación por el Golfo Pérsico es posible, pero bajo una condición de soberanía: la coordinación directa con las autoridades iraníes para garantizar «disposiciones de seguridad y protección».
“El estrecho de Ormuz está abierto para todos, excepto para los enemigos”, afirmó el diplomático según la agencia Mehr, señalando directamente a la «agresión» de Washington y Tel Aviv como la causa de la inestabilidad actual en la región.
Mientras la diplomacia intentaba matizar el cierre del estrecho, el Ejército iraní elevó el tono de la amenaza militar. En caso de que el presidente Trump cumpla su promesa de bombardear las centrales eléctricas iraníes al expirar el plazo de 48 horas, Teherán ya ha seleccionado sus blancos de represalia.
Objetivos designados por Irán en la región:
- Plantas de desalinización: Vitales para el suministro de agua en países aliados de EE. UU.
- Infraestructura energética: Refinerías y redes eléctricas vinculadas a intereses estadounidenses.
- Tecnologías de la Información (TI): Centros de datos y nodos de comunicación estratégica de EE. UU. e Israel en el Medio Oriente.







