Estados Unidos.- Un hombre en Anaheim, California, fue condenado a cadena perpetua luego de matar a su esposa y después acomodarla en un sillón para que sus hijos no se dieran cuenta y pudieran abrir sus regalos. 

 

Autoridades revelaron que el sujeto identificado como William Wallace arrastró el cadáver desde su recámara hasta la sala de la vivienda, le colocó unos lentes obscuros y obligó a los menores, un bebé de siete semanas y a sus dos hijas de 3 y 8 años, a desenvolver los regalos en su presencia, para que no notaran su muerte y creyeran que su madre se había «emborrachado”.
 

Fue declarado culpable de asesinato en segundo grado por la muerte de su esposa Za’Zell Preston, tras empujarla contra una mesa de vidrio, según declaró la hija mayor de la víctima, quien agregó que luego arrastró el cuerpo de su madre al baño y la dejó caer, provocando que se golpeara fuertemente en la cabeza con el retrete.