México.- El largo periodo de 38 años sin modificaciones a los días de descanso obligatorio en México podría estar llegando a su fin. El Congreso de la Unión debate una serie de iniciativas que buscan reformar la Ley Federal del Trabajo (LFT) y añadir nuevas fechas al calendario de asuetos, comenzando con la Batalla de Puebla.
Esta semana, el diputado de Morena Carlos Ignacio Mier Bañuelos presentó una propuesta para declarar el 5 de mayo como feriado nacional. Su objetivo es honrar la fecha como un símbolo de resistencia que tiene particular resonancia en la diáspora mexicana en el extranjero.
Para promover la conmemoración sin afectar drásticamente la productividad, la iniciativa propone que el descanso se traslade al primer lunes de mayo.
De 9 a 15 Días Feriados: Un Salto Histórico
La última vez que la lista de feriados fue modificada fue en 1987, con la adición de las jornadas electorales. Actualmente, los trabajadores mexicanos solo gozan de nueve días de descanso obligatorio (dos de ellos variables).
La propuesta del 5 de mayo se suma a otras siete iniciativas que buscan añadir fechas de gran calado cultural y religioso, tales como:
1 y 2 de noviembre (Día de Muertos).
Jueves y Viernes Santo (Semana Santa).
12 de diciembre (Día de la Virgen de Guadalupe).
De ser aprobadas todas, México pasaría de tener 9 a 15 días feriados oficiales, un cambio histórico que lo acercaría a países como Argentina (18) y Colombia (16), que tienen más asuetos en América Latina.
El Costo del Descanso: Empresarios en Alerta
La Ley Federal del Trabajo (Art. 75) establece que si un empleado labora en un día feriado, debe recibir su salario diario más el doble, es decir, un pago triple. Las empresas que incumplan se enfrentan a multas que superan los $565,000 pesos.
Mientras que especialistas laborales ven con buenos ojos la reforma para mejorar la productividad y el bienestar, algunos empresarios han manifestado su preocupación por los costos adicionales, especialmente para las micro y pequeñas empresas.
Pese al debate económico, la discusión en el Congreso subraya una tendencia global a priorizar el equilibrio entre la vida personal y profesional, reconociendo el descanso como un derecho fundamental y no solo como un lujo. Después de casi cuatro décadas de quietud laboral, el cambio parece inminente.







