Toluca.- Un juez del Poder Judicial del Estado de México dictó prisión preventiva oficiosa contra Brandon Jonathan “N”, María Fernanda “N” y Fátima Isabel “N” por el presunto delito de homicidio calificado con ventaja y traición en contra del sacerdote Ernesto Baltazar Hernández Vilchis, reportado como desaparecido en Tultitlán.
Adicionalmente, Brandon y María Fernanda fueron vinculados a proceso por el delito de desaparición del clérigo, y se estableció un plazo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria. La situación jurídica de los tres imputados por el homicidio deberá resolverse antes del 21 de noviembre.

Durante la audiencia inicial de imputación, el Agente del Ministerio Público expuso una escalofriante secuencia de hechos, en gran parte basada en la declaración ministerial de Fátima Isabel “N”:
Encuentro y Plan: El 29 de octubre, el sacerdote se reunió en un hotel de Tultitlán con Fátima, quien trabajaba como escort. Fátima confesó que, con el propósito de robarle, llevó al clérigo al departamento de Brandon.
Drogado y Atado: Para someter a la víctima, Fátima facilitó a Brandon un frasco de gotas con clonazepam que fue vertido en la bebida del sacerdote. Una vez dormido por los efectos, Brandon ató sus extremidades con unos cables.
Homicidio: Cuando el sacerdote despertó, Brandon lo cubrió con una cobija y lo golpeó con un bate. Como la víctima seguía quejándose, Brandon lo arrastró al baño, subió el volumen de la música y lo asesinó.
Causa de Muerte: Las periciales de la Fiscalía revelaron que el clérigo murió por traumatismo craneoencefálico, y los exámenes toxicológicos resultaron negativos al consumo de alcohol y estupefacientes.
El MP detalló que Brandon y Fátima metieron el cuerpo en bolsas negras de basura, lo envolvieron en una cobija y lo ocultaron dentro de un sillón. Un amigo de Brandon, actualmente prófugo, habría ayudado el 30 de noviembre a subir el sillón a un automóvil negro para tirar el cuerpo en un canal de aguas negras del municipio de Nextlalpan.
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Al día siguiente, María Fernanda acudió al departamento para ayudar a limpiar la escena del crimen.
Posteriormente, Fátima vendió la camioneta del sacerdote en $37 mil pesos tras contactar a un interno del Reclusorio Oriente y a un exconvicto por robo de vehículo, apodado “Chilorio”, quien consiguió el comprador en Actopan, Hidalgo.
En el Estado de México, el homicidio doloso se sanciona con una penalidad de hasta 70 años de prisión, mientras la desaparición cometida por particulares puede castigarse con una pena de hasta 50 años de cárcel.







