Alberto Anaya fue a Monclova a echarle más leña a la hoguera, ensanchar más las diferencias y, finalmente, el pleito entre Morena y el PT de Coahuila.
En su mensaje, en clara alusión al presidente López Obrador, afirmó que Morena ya había tomado la decisión y luego la cambió (Armando Guadiana) y “nosotros (el PT) nos mantuvimos con Ricardo Mejía”.
Anaya aseguró que buscarán ganar las alcaldías y la senaduría para Ricardo Mejía.
El mensaje del dirigente nacional petista es de clara confrontación contra Morena y su candidata presidencial, Claudia Sheinbaum, que en su última gira por Torreón dio línea de no invitar a Ricardo Mejía, y luego respondió que, en lo personal, no lo acepta por haber dividido y debilitado a su partido político en la elección para gobernador del estado.
Al mismo tiempo, deja en claro que presionará a Morena para que el PT lleve candidatos a alcaldes y a Mejía en la lista de plurinominales.
El señor Anaya solo vino a abrir más la herida y las diferencias con Morena y con su líder Mario Delgado.
“No me ayudes, compadre”, dirían los petistas que tratan de debilitar aún más a Morena, partido dividido desde adentro por sus tribus beligerantes y desde afuera por el Partido del Trabajo.
No pareciera, es una realidad de que de nada sirvió el acuerdo de unidad en torno a Claudia Sheinbaum, si afuera el PT de Alberto Anaya ocasiona más presiones, como lo hizo y lo hace Ricardo Mejía, al ritmo de baile que marca el dolido Marcelo Ebrard.






