¿Y el huachicol fiscal?

Y sí, cuando no hay corrupción, alcanza para más.

Se estima que el fraude del huachicol fiscal asciende a por lo menos 600 mil millones de pesos.

Con esa cantidad millonaria se construirían hospitales, clínicas, escuelas y mucha, mucha obra pública.

Sin embargo, esos 600 mil millones de pesos enriquecieron a políticos morenistas y delincuentes.

En su informe, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió el reconocimiento que se refleja en el 73 por ciento de aprobación nacional.

Lanzó un mensaje al expresidente Andrés Manuel López Obrador, un mensaje en el discurso, pero en la realidad se intensifica su justa estrategia de que «ahora mando yo, yo soy la presidenta».

Se notó en el formato de la transmisión donde saludó a quienes se encontraban en la primera fila, con calma, sin apresuramientos; sintió el calor de los miles de asistentes.

Luego saludó a cada gobernador y gobernadora. Como siempre, de abrazo y apapacho al gobernador Manolo Jiménez, quien ataviado con sombrero norteño recibió el reconocimiento de la presidenta Sheinbaum.

Nunca aparecieron en la transmisión los duros de AMLO, ni el tal Andy, ni Adán Augusto López Obrador, ni Ricardo Monreal.

Ahora se esfumaron los que le dieron la espalda hace un año.

La presidenta Sheinbaum, con todo el poder, enumeró cada uno de sus logros, pero omitió el combate a la corrupción, sobre todo los temas calientes que le heredó AMLO.

Uno de ellos, el peor, hasta el momento, porque con AMLO no se sabe, el huachicol fiscal que sembró al país y ha servido para que la presidenta ponga su distancia al sexenio de los otros datos.

Aunque en su forma de gobernar poco a poco se habrá de deslindar, hasta que AMLO siga en los discursos como emblema de un pasado turbio y corrupto.