De plano, la presidenta Claudia Sheinbaum se desmarcó de los narcopolíticos morenistas y otro del PT.

En la mañanera fue clara y contundente. “No vamos a proteger a nadie, que la fiscalía investigue y que cada uno de los señalados, responda”, subrayó.

Y los señalados por lavado de dinero del barco son Alfonso Romo, el banquero de Vector, quién fue el representante ante los empresarios del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Otro más, Adán Augusto López, actual presidente del Senado.

El número dos de AMLO, fue señalado de ser cómplice de Hernán Bermúdez, quien fue su secretario de Seguridad en la época en que gobernó Tabasco.

El angelito era y es cabeza del grupo delictivo “La Barredora” y anda huido con ficha roja de la Interpol.

Adán Augusto no duerme de los nervios de que su protegido suelte la sopa, lo involucre y se acabe su carrera política.

El otro es el diputado federal petista Ricardo Mejía, denunciado por el PAN ante la Fiscalía General de la República.

Lo denuncian por haber protegido el lavado de dinero de los banqueros como Alfonso Romo, a los cárteles como “La Barredora” y su relación con Adán Augusto López y Hernán Bermúdez, más lo que se acumule.

Y es que Mejía, a quien los morenistas de Coahuila no lo tragan, era subsecretario de Seguridad nacional y se quedó petrificado mientras crecía el narco, el huachicol, las extorsiones y los secuestros.

Pero hoy la presidenta Claudia Sheinbaum fue contundente y pintó su raya.

Los aranceles del 30 por ciento impuestos por Estados Unidos comienzan a descobijar a los narcopolíticos morenistas y al diputado petista Ricardo Mejía.