Después de traicionar al presidente López Obrador y de dividir a Morena hasta llevarlo al fondo del precipicio electoral (y ahí sigue), Ricardo Mejía y su Partido del Trabajo (PT) andan todos confundidos y perdidos.
Alberto Anaya, el líder nacional, está junto a López Obrador en la alianza con Morena y el apoyo a Claudia Sheinbaum.
Pero en Coahuila, los morenistas de Sheinbaum aborrecen a Ricardo Mejía, y por más que les implore arrepentimiento, no lo perdonarán.
Entonces, ¿quién designará candidatos a alcaldes, diputados federales y al senado?
Será el PT de Alberto Anaya, por más que Mejía ande, otra vez, confundiendo a sus cada vez menos seguidores exmorenistas, convertidos al PT.
Mejía está más frío que paleta y busca canalizar cualquier acción, como la justa inconformidad de los estudiantes del Tecnológico de Saltillo por el uso inadecuado de su explanada.
Pero hasta ahí, porque luego que voltea a Morena y al PT nacional, donde recibe como respuesta la espalda y lo vuelven a ignorar, pero no entiende.
Terco como es, Mejía se autoproclama redentor de las injusticias, pero cada vez está más reducido y alejado, solo a la sombra de lo que queda de Marcelo Ebrard.
Su futuro en la elección del dos de junio está fuera de Morena y también del propio Partido del Trabajo, y aún no lo entiende.
De haber jugado en grandes ligas junto a López Obrador, la arrogancia lo mantiene sin presente, sin mediano y sin futuro político. Ya nadie le compra que aún es de la 4T y el PT solo lo utilizó en la anterior elección, en la que viene ya no.
En el ojo del huracán
Ahí está Morena, cómo es su costumbre utiliza estudiantes como carne de cañón para crear inestabilidad.
Los estudiantes del Tec. están en todo su derecho de manifestarse y de exigir la renuncia de su directora, pero no es justo que, como lo hacen en estados del sur como Oaxaca, haya infiltrados morenista y del PT tratando de llevar agua a su molino.






