Sin duda, todo lo que toca Ricardo Mejía termina mal.

Se llevó al baile a un Tony Flores, novato, cuyos activos económicos los utilizó Mejía para sus propios intereses.

El “Rey Midas” de lo malo, pero al revés: todo lo que toca lo vuelve de bronce. Primero dividió a los morenos y los llevó a la rotunda derrota en la elección de gobernador.

En aquel tiempo, la hoy presidenta, Claudia Sheinbaum, lo calificó de traidor.

Luego usó al PT para sus ambiciones políticas y se llevó al baile a Tony Flores, a quien cilindrió para que le disputara a su hermana, Tania Flores, la alcaldía de Múzquiz que finalmente perdió.

Entre los cercanos a Tony, trasciende que Mejía lo utilizó para financiarse y mantener la actividad política del Partido del Trabajo (PT).

El Mirón lo recuerda como subsecretario de Seguridad nacional, donde dejó los peores números en el combate a la inseguridad y traicionó al expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Ahora Tony Flores es otro de sus pasivos de la política y salió a defenderlo, pero salió peor.

Después de las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum de predicar con el ejemplo y de que los funcionarios no deben tener contratos con el Gobierno, ahora se filtra información de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

En el 2020, 2021, 2022 y en el 2024, dos empresas vinculadas a Tony Flores recibieron contratos de carbón de la CFE por al menos 5 mil millones de pesos.

Eso explica los lujos de traer un Lamborghini y demás excesos que Morena, en voz de su dirigente, Luisa María Alcalde, tanto critica porque son contrarios a la sencillez y a la honestidad.