Andy no fue.
Su papi le ordenó que no fuera y, como no tiene decisión propia, no fue.
Morena organizó el evento para festejar el primer año de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Luisa María Alcalde lanzó mensajes de reconocimiento a la primera mujer presidenta.
Pero entre los liderazgos lo más comentado fue la ausencia del tal Andy.
Su ausencia refleja la fría relación que poco a poco se convierte en hielo entre AMLO y la presidenta Sheinbaum.
Y es que a AMLO no le parece que su junior Andy sea cuestionado por la nueva vida de rico que presume, como sus vacaciones en Japón, sustentadas por su cansancio, luego de perder en Durango y en Veracruz.
Tampoco le parece que su “hermano” Adán Augusto esté envuelto en escándalos de corrupción e impunidad, igual que su amigo Alfonso Romo, acusado de lavar dinero.
No le parece y está molesto, porque ha salido a la luz la peor corrupción en su gobierno.
La peor, que tan solo en seis años, elevó la deuda externa en 21. Billones de pesos.
En todos los gobiernos anteriores se alcanzaron los 10 billones, pero él, en solo seis, la llevó a 21, resultado del desmantelamiento de nuestras instituciones.
Por eso Andy no fue.






