De plano, Morena no quiere al Partido del Trabajo; más bien no quiere a Ricardo Mejía Berdeja.

Los morenos de Coahuila, vapuleados por la alianza PRI-UDC en la última elección 16 a cero, pretenden levantar cabeza en la elección del 27, pero no con el PT.

No quieren mantener la alianza ni en la elección de los 38 alcaldes ni en la de los ocho diputados federales.

Saben que desde la última elección a gobernador, donde les puso una paliza el hoy gobernador Manolo Jiménez, el PT, más bien Ricardo Mejía, solo les ha ocasionado divisiones y cada vez menos votos.

Su alianza ha sido por el interés nacional, pero en lo local, en Coahuila, solo les genera pérdida de credibilidad y de votos.

De por sí, las tribus de Morena están divididas, sin rumbo claro y con negativos por la inseguridad en los estados que gobiernan, el creciente huachicol fiscal, los escándalos de los nuevos ricos, entre otros, y todavía están obligados a cargar con los pasivos del PT, más bien de Ricardo Mejía y su comparsa Tony Flores.

Por eso han pedido y hasta exigido romper con el PT, más bien con Ricardo Mejía.

Y todo indica que así será.

Sin embargo, aún y cuando hagan a un lado al PT, más bien a Ricardo Mejía, los morenos de Coahuila están muy lejos de lograr una estructura sólida y unida.

Para muestra, en la última elección, el PRI y la UDC les ganó por 400 mil votos, un amplio margen que refleja la aceptación al liderazgo del gobernador priista, Manolo Jiménez.