Otra más de corrupción e impunidad del sexenio morenista de Andrés Manuel López Obrador.
Se destapó otra cloaca para que salieran a la luz los casos de sobornos a tres funcionarios de Pemex a cambio de contratos millonarios.
Se destapó en Estados Unidos, donde salieron a relucir los nombres del tabasqueño Ramón Rovirosa y de Mario Alberto Lizárraga.
Ambos, con residencia legal en Texas, son investigados por la entrega de cantidades millonarias y de objetos de lujo como relojes, anillos y otros productos de joyería a tres funcionarios de Pemex.
Los sobornos tenían como regreso la entrega de contratos millonarios.
El tabasqueño Ramón Rovirosa ya está detenido y, en la investigación, salió a flote su relación de amistad con AMLO.
También a Rovirosa le vincula con la delincuencia organizada.
El otro implicado, Mario Alberto Lizárraga, anda prófugo y, según las primeras investigaciones en Estados Unidos, ambos eran protegidos por Andrés Manuel López Obrador.
En muy poco tiempo, la imagen del expresidente tabasqueño se ha ido a pique; se ha desplomado no solo por la inseguridad en los estados morenistas y su fracasada estrategia de los abrazos y los no balazos.
La corrupción y la impunidad en secretarías federales también ha salido a la luz y, por supuesto, también la vida de millonarios que se dan sus hijos y sus protegidos políticos.
Este nuevo caso de sobornos destapado en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos es apenas una pequeña parte, junto al huachicol fiscal, de todo el entramado que ha llevado a la quiebra a Pemex durante el sexenio de AMLO.







