Por eso les va como les va. Privilegian sus intereses y sus compromisos por encima de sus militantes, que buscan posiciones legítimas y justas, pero que son ignorados.
Ahí los tiene, las dirigencias nacionales del PRI, PAN y PRD en el agandalle de posiciones plurinominales en las listas al senado y al congreso de la unión.
Pareciera que no entienden que esa falta de justicia es la que los mantiene cada vez con menos capital político, y el resultado está a la vista, pero están ciegos. Morena tiene ya 23 gubernaturas, pero para ellos eso es lo de menos.
Marko Cortés (PAN), Alejandro Moreno (PRI) y Jesús Zambrano (PRD, andan a 20 cuadras del desfile, alejados de sus militantes, de los verdaderos líderes a quienes les deben sus posiciones, pero a quienes ignoran al agandallarlos en las primeras posiciones.
Deberían aprender de cómo se hace política en Coahuila, en su tiempo con Miguel Riquelme y hoy con el primer priista Manolo Jiménez, quien escucha y atiende a sus militantes priistas.
Incluso, Manolo Jiménez cumplió a canalizar la creación de un gobierno de coalición, con representantes panistas y perredistas.
En contraste, las dirigencias nacionales se muestran autoritarias y oportunistas. Se olvidan de la competencia electoral limpia y la ensucian por atender sus intereses, y eso los vuelve más vulnerables ante la oposición.
Pero al mismo tiempo, fortalecen las maneras de tejer política en Coahuila, donde las oportunidades se dan con base en el trabajo, la constancia y la lealtad.
Lo que a esas tres dirigencias nacionales les falta, en Coahuila les sobra. Ahí síganle sin aprender de las derrotas y sin atender y escuchar la voz de sus militantes.







