¿Y si sí? Fue no.

Pero gracias a la selección de futbol por ilusionarnos.

Gracias porque le cambiaron el rostro a un país dividido por Morena y su 4T.

En esos cinco juegos unieron a un país desgastado en divisiones, escándalos y, lo peor, en la inseguridad y en la corrupción, las constantes de los gobiernos morenistas.

Gracias a cada jugador y a su técnico Javier Aguirre.

Aunque el ¿Y si sí? se convirtió en no frente a Inglaterra, nos deja la enseñanza de que la unidad hace la fuerza, convertida en fiesta e ilusión.

No hay tristeza.

Y no la hay, porque en el deporte se gana y se pierde, y se perdió con la cara al sol, de pie.

Vaya ahora la ilusión, el trabajo y la unidad hacia el quehacer diario.

Para defender a nuestro México plagado de corrupción y de impunidad, de los narcopolíticos, de los huachicoles fiscales, de los Adán Augustos, Noroñas, Andys y del ex López Obrador.

De todos ellos, la selección nos hizo olvidarnos por un corto, pero feliz tiempo.

Ahora, a todos nos queda sacudirnos de esa plaga de personajes que usan la política para enriquecerse y burlarse de un México que anhela la unidad que encontró en la selección y que demanda mejores condiciones de vida para sus ciudadanos.

Que quiere en la cárcel a Rubén Rocha y a los otros y otras gobernadores de Morena, que exige justicia y darle a cada quien lo que le corresponde, sin importar filiaciones políticas.

El futbol nos dejó una enseñanza.

Que, en la felicidad, y también en la tristeza, nuestro país es uno solo y que la división y el encono, ese profundo sentimiento de rencor llevado a la política, solo nos ha generado desgaste, nos debilita y es hacia ese ambiente de ignorancia, sin desarrollo y hostil, hacia donde nos ha llevado y nos quiere tener para sus propósitos populistas el régimen de Morena y su innombrable Andrés Manuel López Obrador.