El fracaso de Morena en el sistema de salud es evidente.
La corrupción, la opacidad y la impunidad son sus características y la consecuencia: el desastre en el servicio médico a los ciudadanos.
Ante el fracaso y la impunidad por los saqueos, los ciudadanos han tenido que buscar la atención médica privada, con precios bastante elevados y sin control oficial, o bien acudir al Doctor Simi.
Nada más échele cuentas.
Andrés Manuel López Obrador creó el Instituto de Salud para el Bienestar, donde robaron diez mil millones de pesos y nadie está en la cárcel.
En Birmex se robaron otros 13 mil millones de pesos y también nadie está en la cárcel; todo se queda en carpetas de investigación, invisibles ante la impunidad.
AMLO desapareció el Seguro Popular y se lo enjaretó al IMSS, que, ya de por sí, tenía una pesada carga en el servicio hacia sus derechohabientes.
En 24 estados la crisis del IMSS se volvió peor. Coahuila es uno de los nueve estados que no aceptaron el IMSS-Bienestar y por eso el escenario no es tan grave, pero sí apremiante en lo relativo a la demanda justa de salarios y prestaciones por parte de sus trabajadores.
AMLO, con todo y el desorden al que llevó al sector salud, todavía se burló de los mexicanos al asegurar que tendríamos el servicio de salud de Dinamarca, de primer mundo.
No solo se robaron los medicamentos y los equipos médicos, sino que crearon la llamada megafarmacia que fracasó al mes de su inicio.
AMLO se aventó otra de sus tonterías al contratar médicos especialistas cubanos, pero luego los mismos doctores denunciaron que el Gobierno cubano les entregaba solo el 20 por ciento del pago que recibían.
Por donde le vea, la llamada 4T ha ocasionado la debacle del sector salud que hoy tronó y se hace más visible con las denuncias justificadas de los trabajadores del IMSS que demandan mejores salarios y prestaciones.







