Hugo López-Gatell fue premiado con el exilio como representante de nuestro país ante la Organización Mundial de la Salud.

Se va a Ginebra, Suiza, para dejar de hacer daño con su imagen y su responsabilidad por la muerte de miles en los tiempos del Covid.

López-Gatell, con tal de lamer las botas de AMLO, se atrevió a desafiar las instrucciones de la propia OMS sobre prevención y tratamiento del Covid.

Llegó a descalificar el uso de cubrebocas y hasta aseguró que el entonces presidente López Obrador tenía un “detente” en una figura religiosa que evitaría que se contagiara y se contagió en dos ocasiones.

Hugo López-Gatell enloqueció al salir en las mañaneras, al grado de entrar en pleito con Marcelo Ebrard y la actual presidenta Claudia Sheinbaum.

En el gabinete de López Obrador era el intratable, porque se sentía en las nubes y desafiaba a todos y a todas.

Hasta llegó a buscar una diputación federal por Morena, la que nunca logró.

Hoy, por recomendación de AMLO, se va de nuestro país.

Claro que pudieron enviar a un mejor representante ante la Organización Mundial de la Salud.

Pero el afán era que se fuera Hugo López-Gatell, que ya es juzgado por su ineficiencia y sus desplantes, todos para quedar bien con su jefe Andrés Manuel López Obrador y por encima de la salud de los mexicanos.

Es recordado por la peor crisis poca en materia de salud, no solo por su falta de profesionalismo en la época del Covid, que costó la vida a miles de mexicanos.

También es recordado por el desmantelamiento del sistema de salud y de la grave crisis por la falta de medicamentos y de equipo que mantiene al país, hundido en la crisis del sector salud.